lunes, 6 de agosto de 2012

Sólo Almudena ríe como llora Chavela

Chavela Vargas
...un regalo que el cielo me envía... Escribía mi Frida Kahlo de nuestra querida Chavela. 
Chavela, la llorona, ha muerto. Ella que lloraba como nadie, ella que acompañó mis lágrimas con versos dolorosos, lánguidos y poderosos...

Ayer estuve viendo la película Intouchables y en una escena, en una galería, el personaje principal preguntaba a su partenaire: 
- ¿por qué crees que la gente pinta? 
- por dinero, es un negocio
- la gente pinta para perdurar, para sobrevivir a los demás...
El diálogo no era exactamente así pero así es como yo lo recuerdo. Minutos más tarde un twitter decía lo que ya me venía temiendo desde hace unas semanas. 
Lloré sin lágrimas, un llanto mudo. Pensé: en realidad no ha muerto, tengo sus canciones... Chavela vivirá siempre para mí. Podré escucharla igual que ayer o que hace veinte años. Eso me llevó a reflexionar sobre qué sucedería con el resto de los mortales que no eran artistas...

El ruiseñor y la noche (R. Rojo Aura, 2015)
El verano pasado, cuando me enteré de la muerte de mi amiga Charo, pasé unos días muy malos. Resultó que había prometido conseguirle la película argentina La amiga y pensaba ir a la FNAC y quedar después con ella para tomar un té y regalársela. Teníamos una relación epistolar muy bonita. Ella era una cinéfila empedernida, como yo, y una maestra de corazón y vocación -una de las mejores que he conocido-. Nuestras conversaciones me enseñaban mucho y las disfrutaba leyendo y releyendo una y otra vez. Me quedó eso pendiente. Siempre quise hacerle una fotografía pero no se dejó y un día conseguí hacerle una de sus manos, manos de maestra sabia. No encuentro esa fotografía. 
Recuerdo mucho a Charo. No puedo borrar su teléfono de mi agenda aunque siempre me ponga triste llegar a la J de Juárez. En sus últimos correos ya me advirtió que estaba pachucha pero nunca pude imaginar que me quedaría sin ella sin poder despedirme antes. Tengo que encontrar esa fotografía...

Almudena Román
Este verano ha sido muy muy trágico para mí. Otra amiga, otra maestra. Este verano he perdido a mi querida Almudena. 
A ella le hice esta foto en 1999. ¡Mirad qué guapa!
Con Almudena no mantenía relación desde que dejé Extremadura. No nos veíamos ni hablábamos pero lo sabíamos todo la una de la otra porque tenemos un nexo común, mi mejor amiga, su cuñada. Eso y un mensajito el día de la Almudena, cada año, era más que suficiente. 
Hace mucho tiempo, en la universidad y posteriormente, habíamos sido muy amigas. Para mí era un referente, alguien a quien quieres tener siempre cerca. La niña de la carcajada contagiosa. Reía hasta llorar, hasta que te hacía reír y llorar a ti también. Se había enamorado del hermano de mi amiga y yo pensaba que no podía haber pareja más compenetrada ni más feliz. Su boda fue muy importante para mí, tanto que me marché a Madrid a comprarme un traje especial; ese traje que me ayudó a elegir mi amiga Inma, que años más tarde se convertiría a su vez en mi cuñada. Ese traje tenía algo que no eran las docenas de botones del de Almu... Fue una boda preciosa. También recuerdo cuando nacieron cada uno de sus tres hijos... Meli me los relataba con tanto detalle que tengo la sensación de haberlos presenciado. Me alegraba tanto por ella, por los dos... Me gustaba hablar con Almudena. Nunca hablaba de más, siempre sabía qué decir. Era trabajadora, entusiasta y cariñosa hasta el punto que los ojos le brillaban cuando le miraba a él. El recuerdo que viene a mi mente en este momento es a mi regreso del Reino Unido. Después de un año volvía a casa, sola y algo desubicada. Allí estaban los dos para acompañarme, para charlar, para salir a pasear... eso y una noche en Sierra de Gata...

Almudena se ha ido en un rato, sin saberlo, sin avisar...
Almudena no puede desaparecer. No lo hará. Tiene tres obras de arte.

Pero, ¿y yo? Ésta es una pregunta egoísta y agónica, lo sé. La gente a la que queremos se va y hasta donde sé, ahí acaba la historia, pero es que... los que nos quedamos... sufrimos un dolor agudo, aquí dentro, que nos envejece de inmediato y nos vuelve la saliva agria y el pensamiento gris. No puedo ni imaginar lo duro que será para su marido, sus hermanos, su madre... lo que marcará a sus niños para el resto de sus días... porque, al fin y al cabo, Almudena no se ha ido sola, se ha llevado un trocito de sus vidas, de las de todos nosotros... y eso nos acerca inexorablemente al final...

Te echo de menos Almu. Te fuiste tan deprisa que te dejaste toda la tristeza del mundo...

5 comentarios:

  1. Hola Ana, soy rita ballesteros la prima de Loreto. de casualidad y a través de algún comentario de amigos en común he llegado hasta esta preciosa entrada de tu blog.. y sólo quería mandarte un beso fuerte, he perdido a mi padre hace un par de meses y describes exactamente el dolor que estoy sintiendo. también quería decirte que Meli, que apenas conozco me mandó un mensaje muy cariñoso y ahora cómo no sé muy bien cómo devolvérselo lo hago a través de ti.. le mando toda la energía que puedo pq se lo que estará sintiendo, y un beso enorme; a tí lo mismo, se sale hacia delante todo el mundo lo dice, aunque cuesta mucho vivir con ese vacío.. un beso

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    1. Querida Rita: muchas gracias por tus palabras. Siento de veras que hayas perdido a tu padre y te envío todo mi apoyo y mi ánimo para que puedas sobrellevarlo lo mejor posible. Le transmití a Meli tu mensaje. Gracias de nuevo. Espero que nos sigamos encontrando. Un abrazo,

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  2. Querida Ana: describes y transmites tan bien ese sentimiento rebeldía y vacío que provoca la pérdida de un ser querido...
    Tus últimas frases me han llevado de repente a un libro de Murakami, uno de los escritores que, para mí, mejor transmite la melancolía (eso lo hacen muy bien los artistas japoneses en general; el sentimiento trágico lo bordan, la verdad). He buscado enseguida unas notas que había tomado sacadas de Tokio Blues y. en efecto, era ese mismo concepto que tú señalas y que se resume en la frase: "la muerte no existe en contraposición a la vida sino como parte de ella". No tiene una existencia independiente, no está en la otra orilla, sino que está dentro de nosotros desde el principio. El personaje de Murakami llega a esta conclusión tras la muerte de su mejor amigo:"nosotros vivimos respirándola, y va adentrándose en nuestros pulmones como un polvo fino". Cada vez que la muerte se lleva a un ser querido, se lleva una parte de nosotros también.
    Es un sentimiento tremendamente triste pero no sé por qué este pensamiento me conmueve y me reconforta.
    Un beso muy fuerte, amiga.

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    1. Querida Sonia: no te sorprenderá nada que te diga que Murakami es uno de mis preferidos y que lo primero que leí suyo fue Tokio Blues. No me extrañaría que mi inspiración viniera de ahí. Murakami es inmensamente melancólico, no soy capaz de leerle sin llorar y aún así me gusta, me gusta mucho. Gracias infinitas por tus palabras que siempre me hacen tan bien. Te quiero, amiga.

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