viernes, 27 de julio de 2012

Prometo estarte agradecido

Ernesto Solís Orantos
Traje tradicional de bautismo
confeccionado por Nolita Martín
Déjame tenerte junto a mí, prometo estarte agradecido... así reza una canción de Rosendo que me gusta mucho y que hoy me sirve de banda sonora.

El 23 de junio, víspera de San Juan, celebramos en mi querido Gurugú (Badajoz) la vida de Ernesto. 
No sé si podéis imaginar la de veces que había soñado con este día y el significado que tiene para mí. Estaba tan emocionada, tan orgullosa de presentaros a Ernesto, en mi tierra...

Bajábamos la calle San Marcial y todos ya estaban esperándonos en la puerta de Nuestra Señora de la Asunción, la iglesia en la que he vivido tan buenos momentos... aquella en la que Don Antonio me fichara, en la que he compartido mi fe y mi esperanza con mis niños y mis compañeros scouts. La iglesia de los oblatos que hoy ya no están y a los que recordé en todo momento, en especial a mi querido Eugenio. Allí estábamos, al fin, después de tanto desearlo...

Vicente, el párroco, preparó una celebración sencilla, repleta de detalles y muy compartida. No faltó de nada. La madrina llevaba su guitarra (todavía estoy tarareando el hayquenacerdelagua), mis sobrinas, Claudia y Celia, que en todo momento estuvieron pendientes y al lado de Ernesto, salieron a leer con su mamá; la mía pidió por los abuelos, la tita Isa (titaagüe desde ahora y para siempre) nos regaló una flor blanca, el padrino nos dio luz... todos pusimos nuestro granito de arena. Reímos, lloramos y aplaudimos con entusiasmo para celebrar el milagro de la vida de mi hijo. 

La vida es bella (R. Benigni, 1997)
Vinieron amigos de todas partes de España (todos los amigos de mi madre desde Galicia) y también de Francia, de África y de China. Todos se volcaron con nosotros con decenas de regalos, a cada cual más bonito, aunque el regalo más espectacular, sin duda alguna, fue ver a tanta gente arropando a Ernesto. Dice Vicente que uno es aquel a quienes quiere pero, sobre todo, a quien los demás quieren. Siendo así, Ernesto es muy afortunado, y yo también.

Tras la ceremonia nos fuimos al Centro Social -ese que está hecho con parte de mi ser :-) y aquello se transformó en una fiesta de viandas con un magistral gazpacho, una caldereta espléndida, tarta, roscas... Nunca había estado en un banquete igual.

Pero hoy no sólo quiero compartir con vosotros mi maravillosa vivencia, quiero aprovechar este espacio para daros las gracias de corazón. La realidad superó al sueño. Han sido tantas personas las que han participado y han puesto tanto cariño para que todo fuera agradable y emotivo que no puedo dejar que esto pase sin expresaros mi amor y mi gratitud.

GRACIAS a Vicente. Por habernos regalado una ceremonia a nuestra medida que es la suya, y es que  este tipo, más que cura, es un ángel.

GRACIAS a mi marido. El ser más extraordinario, bueno y paciente que hay sobre la tierra. Que se deja embarcar en todo lo que le propongo, que cree en mí ciegamente y que siempre, siempre, me acompaña.

GRACIAS a mi madre y a mi padre. Sin ellos Ernesto no existiría. Ellos me han transmitido algunos de los valores que son baluarte y bandera de mi vida y que yo ahora les prometo transmitir.

GRACIAS a toda mi familia política. Especialmente a todos los Salamanca, que no faltó ni uno. Gracias por quererme siempre bien y por venir desde tan lejos para estar con nosotros. 

GRACIAS a mi familia del Gurugú. La familia que yo adopté hace unos 20 años. Me quedo corta para agradeceros tanto amor, tanto esfuerzo, tanto cariño, tanta paciencia... Muy especialmente a mi tita de mi alma, que no hay otra igual. Gracias a Nolita por hacer el traje más bonito del mundo. A Ricardo por estar siempre y a los padrinos que tanto quieren a Ernesto.

Bautizo de Ernesto Solís Orantos
Centro Social Gurugú. Badajoz, 23 de junio de 2012
GRACIAS a mis amigos de toda la vida: a mi Melitina que estuvo pendiente todo el tiempo y que nos organizó la cena del viernes; gracias a mi querida Sil que vino con su preciosa familia, y a mi Ángel que corta el jamón mejor que nadie y a mi Mariángeles que estaba radiante a pesar de que hace poco había estado tan malita... Y a los nuevos, a los Lopecitos y a Eugenio que ya son de la familia. Gracias a Severine que se cogió el primer avión desde París para compartir el momento más importante de mi vida. Y gracias muy especiales a Juan, María, Sonia y Elisa que me hicieron inmensamente feliz con su presencia y sus cuentos y su magia.


GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS muy especiales a mi querida Cata (qué guapa la vi, qué llena de vida, yo quiero ser así!!! que pronto será abuelita, aunque no lo parece), a Antoñina (otra titaagüe fantástica a la que quiero mucho por buena y por entrañable), a Concha y a su marido (los valientes y mejores personas), a todos los que participaron, miles de gracias. Gracias también a los que no pudieron venir y lo intentaron, especialmente a Toñi Magallanes que en su ausencia nos regaló una cuna preciosa y a Pepi Provencio que puso las sabanitas. Espero de verdad que no se me olvide nadie. Si fuera así ya me adelanto a la disculpa porque estaban todos los que quería que estuvieran, no puedo pedir más. Gracias de corazón por haberme regalado, hasta hoy, el segundo mejor día de mi vida (ya sabéis que el primero fue el pasado 5 de marzo). Os quiero mucho y prometo solemnemente estaros agradecida el resto de mi vida.



2 comentarios:

  1. Hasta dando las gracias eres magnífica;me conmueves. Gracias a ti, thank you so much.

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  2. Gracias a ti de verdad, por tu presencia, por tu estar y ser eternos. Es un honor tenerte entre mis amigas :-)

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