domingo, 14 de junio de 2015

Carmena Max

Si no has visto Mad Max, te estás perdiendo algo grande, muy grande. 

Mad Max: Furia en la carretera (G. Miller, 2015) 
Ayer tuve la fortuna de asistir al taller de La importancia de la Crítica Cinematográfica que impartió Gara Santana en mi querido Videoclub V.O., que cada vez es más un club de cine y cada vez menos un museo de películas, como apuntara la hija de Ruth. Qué suerte... no sólo por los asistentes -interesantes y generosos- sino por la ponente, crítica del eldiario.es, que supo seducirnos, enfocando su trabajo como una labor constructivista, en el más amplio sentido de la palabra, con el regalo añadido de traer al director de cine, Armando Ravelo. ¿Te imaginas? ¡un director de cine! Ahí, a mi lado, como si nada, hablando de su vida y de él mismo con tanta naturalidad que parecía que no era extraordinario todo lo que contaba. Que placer escucharle, y verle, y sentirle (tienes que conocer su Monstruo como aperitivo. No digo más. Esto se merece un post, o una novela, aparte).

Carmena, la inspiración de los artistas (El Mundo, 190515)
¿No te parece mucha casualidad que en el momento en que realizamos el ejercicio de titulares a mi se me ocurriera este, justo en el bendito momento en el que investían como alcaldesa de Madrid a Manuela Carmena? Qué bueno... tanta cosa buena junta... Madrid se lo merece tanto... al fin una líder magnífica a la altura de una magnífica ciudad. Estallo de alegría. Política en estado puro, momento histórico de esos mágicos en que la sociedad civil gana, la cordura, la honestidad, la humanidad, la libertad... Casi no me lo creo. Y, como no puede ser de otra manera, se me antoja una película que me recuerda a ella, que cuenta su historia, nuestra historia. Un peliculón que me ha dejado sin aliento los 120 minutos de metraje. Hay tantas cosas que me gustan en Mad Max que quiero contarte sin spoilear nada, que me cuesta elegir. Pero hoy, 13 de junio de 2015, precisamente hoy, más que nunca, tengo que decirte que Mad Max es Carmena Max. Por su preciosa locura (qué necesidad tiene esta mujer, con ese currículo, esa sabiduría y esa dignidad, de meterse en un follón que le va a dar más de un disgusto) repleta de abnegación y amor por los madrileños, porque ella no lo necesita, pero los que viven en Madrid, te aseguro que sí.
Mad Max es una película que habla de una realidad destruida y destructora, de la oligarquía, del agua, de la injusticia, del hambre, de la desesperanza. Mad Max nos ofrece una salida que nadie espera, Mad Max no propone ir hacia delante, sino hacia atrás, recuperar lo perdido, con la sabiduría que sólo una persona mayor (G. Miller es 11 meses menor que M. Carmena), puede tener. Todavía alucino cuando pienso que esta peli la ha hecho un tío de 70 años... qué barbaridad más estimulante.
Charlize Theron en un fotograma de
Mad Max: Furia en la carretera (G. Miller, 2015)
Mad Max es Furiosa, impecablemente interpretada por esa Charlize Theron que nos deja sin aliento con una belleza como no hay dos y que nos ofrece una heroína que me recuerda mucho mucho a aquella maravillosa Nausicaä de mi infancia (gracias Ana Mateos). Furiosa, ella y todas las mujeres del mundo deberían estar. El feminismo bien entendido, el que no va en contra de los hombres (yo, desde luego, no podría vivir sin ellos, y desde luego no me gustaría vivir -cinematográficamente hablando- sin Tom Hardy que tan feliz me hace...) sino a favor de las mujeres, de cuidarlas, de protegerlas, de darles su lugar en el mundo. Mujeres jóvenes que engendran esperanza, valentía, osadía... Mujeres mayores repletas de conocimiento, de claridad, de esencia... porque, como bien decía Gara, el cine es arte porque cumple una función social, porque no es causa, sino consecuencia y porque Mad Max no es nada más que un reflejo del tiempo en el que vivimos y ahora, contra todo pronóstico y para alegría de muchos de nosotros, es el tiempo de Manuela Carmena, de Ada Colau, de Mónica Oltra y de todas las mujeres dispuestas a luchar por un mundo más justo.

viernes, 20 de marzo de 2015

El amor es para tontos

Me gusta Luc Besson. Puede que no sea un gran cineasta al estilo de los clásicos, pero está claro que se divierte trabajando y si él se divierte, yo me divierto -es lo que tiene la Inteligencia Emocional, que es transferible por no decir contagiosa-: El Gran Azul (1988), Nikita (1990), León (1994), El quinto elemento (1997), Juana de Arco (1999)… y desde entonces nada. Hasta hoy.
A pesar de que Lucy (2014) está sembrada de incoherencias incluso de algunas escenas que nos pueden dar algo de risa y que está explicada hasta para que un niño de siete años pueda entenderla, reconozco que me gusta y no sólo por Scarlett Johansson que resulta muy convincente para interpretar un papel que hasta el momento no se había ejecutado, sino porque es coherente con su objetivo: si la unidad de vida es el tiempo, él te lo cuenta en algo menos de 90 minutos sin aditivos, colorantes ni conservantes y lo cuenta bien teniendo en cuenta que es mucho lo que quiere contar:
Scarlett Johansson
Scarlett Johansson
  • Que los animales utilizan un 3% de su capacidad intelectual -a excepción de los delfines- frente al 10% que puede llegar a utilizar el ser humano.
  • Si el ser humano pudiera llegar a utilizar un 20% la primera consecuencia sería la ausencia de miedo, dolor o deseo, emociones comunes al resto de animales.
  • El caos es producido por el exceso de ignorancia nunca por el exceso de conocimiento (si el conocimiento se explicita a través de la Información, ¿cómo encaja esto con la Teoría de la Infoxicación?)
  • El objetivo de la vida es la transmisión de información, de ahí que el ser humano opte por dos vías para cumplir su misión: la reproducción (y según va aumentando su capacidad intelectual, cada vez menos) o la inmortalidad.
  • La inmortalidad hasta el momento imposible para desgracia de celebrities y sus botox, se puede conseguir de otras dos maneras: bien relacionándote los demás para que te recuerden y hablen de ti (Inteligencia Emocional de impostura, sólo hay que ver el beso de Lucy), bien creando cualquier cosa que no sea efímera y que sea conocida por el mundo entero como una obra de arte, un descubrimiento científico, un genocidio…
  • Esto nos lleva a que la medida del mundo tal y como lo conocemos no es la vida sino el tiempo que la contiene.
Cuanto menos interesante, ¿no? Recurriendo a otra película también protagonizada -aunque sólo sea fonológicamente- por Johansson: Her (Spike Jonze, 2013) en la que podemos observar como el enamoramiento contrariamente a lo que creemos, no sólo no es un acto de generosidad sino que es bienvenido en tanto en cuanto alimenta el ego (de ahí que hayas oído decir que algunas personas prefieren los animales a sus familias) y las necesidades personales (¿puede haber algo más egoísta?) en Lucy (Luc Besson, 2014) se apunta en la misma dirección en el sentido de que el amor es sólo útil si nos permite transmitir información, inmortalizar nuestro ego. Pobre A. Tennant
Sheldon Cooper
Sheldon Cooper
En estos tiempos en los que la Inteligencia Emocional parece ser la respuesta a la frustración, a la falta de recursos, de éxito, de motivación… resulta que, en el hipotético caso de que utilizásemos el doble de nuestra capacidad intelectual prácticamente desaparecería… La verdad es que viendo a la pandilla de personajes que abanderan la IE en nuestro país me inclino a apostar por ello pero… en serio… ¿podría pasar? Inmortales como HouseHeisemberg o Sheldon Cooper han dicho: ¡Bazinga!

lunes, 1 de diciembre de 2014

Obscenas

Vaya fin de semana duro que me he metido entre pecho y espalda. Qué agotamiento...

Mira que llevaba meses para ver Nymphomaniac (Lars Von Trier, 2013)... No me apetecía mucho porque, conociendo al director, sabía que no sería fácil. Bromeé con mis amigos acerca de pasar un rato pornográfico juntos pero en ningún caso imaginé lo que me esperaba. Menos mal que no se quedaron a verla. Aún así la conversación dio mucho de sí. Creo que esta es la primera vez que sentí que chicos y chicas éramos muy diferentes: con 16 años comenzamos a ver pornografía, de manera escondida, velada... (aquellas cortinillas en los videoclubes... que algún hermano mayor traspasó para nosotros, no digamos el Canal + a partir de las 12 de la noche, más de uno/a pudo quedarse ciego y no de tanto masturbarse, precisamente). Consumíamos pornografía de manera totalmente diferente: mientras para las chicas era material didáctico, para los chicos no solía pasar de material pajillero... La última peli que vi en grupo fue precisamente eso, la última. Era el último año de carrera y un amigo mío se empeñó en hacer comentarios mientras visionábamos el último éxito de Nacho Vidal... un horror...

Mi acercamiento (consciente) a la sexualidad fue algo anterior. Yo era bastante pía y no sólo me conformaba con los domingos sino que acudía a diario a escuchar misa o a rezar el rosario. Me confesaba una vez por semana aunque sin mucho que decir. A penas cumplidos los 13, mi párroco me preguntó por el sexto mandamiento (No cometerás actos impuros). No supe qué decirle, era bastante parva al respecto y aunque mis amigas y yo solíamos imaginar nuestro primer beso no pasábamos de ahí. Entonces él insistió:  ¿has estado con alguien? ¿te has tocado? ¿te ha tocado? ¿en la parte superior o en la inferior?... yo le decía que no y él insistía. Me decía que no mintiera, que sabía que andaba con un chico... Entonces aprendí que podías pecar de pensamiento, obra u omisión... vamos, que no había escapatoria... Además de la vergüenza que pasé, me hizo pensar en el montón de cosas que me estaba perdiendo y de las que no sabía nada... Es como cuando alguien te pide que "eches el freno"... a mí esa frase siempre me ha dado ganas de acelerar... Menos mal que tuve suerte y topé con gente estupenda con la que aprendí mucho y a la que le debo un sano aprendizaje sexual.

Nymphomaniac ha sido dividida en dos partes para poder ser comercializada. La primera parte es agradable, en momentos divertida, intelectual, erótica y estimulante, con interpretaciones muy oportunas y creíbles. Eso me empujó a querer ver la segunda de inmediato, a pesar de que fuera de madrugada y me sintiera cansada después de una semana de intenso trabajo. La segunda fue devastadora. La bajada a los infiernos... aún tengo el estómago revuelto. Por eso, precisamente, la segunda me parece mucho mejor que la primera, porque hace que te sientas incómodo, que a veces desees no mirar, que duela... Maldito Von Trier... qué bueno es...

Así es que amanecí el domingo abatida, gastada, con un halo de tristeza... y se me ocurrió ver Omar (Hany Abu-Assad, 2013), haciendo caso a la recomendación del gran Miranda. Me ha gustado, me ha gustado muchísimo aunque me haya dejado una tristeza infinita, desoladora y certera. No me veréis entrando en conversaciones de bar sobre la causa palestina. Una amiga a la que quiero mucho me enseñó a ser responsable con mis palabras. Yo he estado en Palestina. Los directores de cine palestinos son responsables de sus películas, con un valor doloroso añadido. Palestina pierde la esperanza mientras Israel sigue dividiéndolos y venciéndolos... mientras la comunidad internacional mira hacia otro lado... qué más da... no puedo escribir mucho más sin ponerme enferma.

Ambas películas me han resultado altamente obscenas, desesperanzadoras... ambas hablan de una patología, violenta en ambos casos, con escasas probabilidades de cura. Si a la industria pornográfica le beneficia la ninfomanía, a  los judíos les benefician los palestinos. ¿Acaso pueden existir los unos sin los otros? 

viernes, 12 de septiembre de 2014

Benditos motores

Sólo la (buena) lectura y el (buen) cine logran que pueda vivir estas mil vidas que llevo dentro y que pelean por salir con cada minuto de existencia que sumo o que resto. Hay días que leo libros fáciles, veo películas comerciales e incluso mi vida parece ser como la vida de cualquier otro pero lo cierto es que soy incapaz de soportarlo por mucho tiempo; hay un detonante que delata a la bomba de relojería que escondo entre el estómago y el corazón, insaciable por leer lo extraño, visionar lo distinto, alejarme de cualquier convención para sólo ser yo, lo que demonios sea que eso signifique.  

Este septiembre pide guerra, como si de mi necesario programa matinal de radio se tratara Hoy empieza todo, necesito saber más, conocer más, embeberme de otras bocas, otras miradas, otras formas de traducir la vida... y si esas formas existen necesito encontrarlas, disfrutarlas, saborearlas, como un plato estudiado al milímetro que busca, más que saciar el hambre, una experiencia sensorial.


Pina Bausch, 1940-2009
Comienzo con un delicioso documental instructivo y apasionado sobre la danza, la forma de entenderla, de enseñarla, de contagiarla. Mi referente, Pina Bausch, la creadora de la Danza Contemporánea y la Danza Teatro, se dejaba filmar por última vez por Hoffmann y Lisel en Dancing Dreams apurando cada uno de los miles de cigarrillos que la llevarían a un final prematuro y doloroso -acaso no morimos todos lentamente apurando cada una de las colillas de lo que nos produce placer...- no sin habernos dejado el mejor de los versos expresado en arte.  Pina, antónima a lo convencional, jugaba con los actores, el público, en un ordenado caos de entramados emocionales sobre la angustia humana de vivir. Wim Wenders, uno de mis directores fetiche, le rendiría pleitesía con su maravilloso documental en 3D Pina, un año después. Pina murió pero su semiótica de la danza, su forma de sentir y amar... la belleza que desprendía... 


Cartel promocional de La Grande Bellezza de P. Sorrentino (2013)
Quizás fue esto lo que me llevó a visionar La Grande Bellezza de P. Sorrentino, aunque sólo fuera por el título y el cartel ya me merecía la pena. Cuál sería mi sorpresa al encontrarme un goloso banquete de imágenes, una película viva y hermosa sobre un hombre, una época y la ínclita Roma -Roma es Amor al revés... me parece ser más que un tonto juego de palabras-, ciento cuarenta y dos minutos de placer ininterrumpido, una experiencia fílmica grande grande como un día de fiesta...





Y después de este paseo por Alemania e Italia, necesitaba algo francés, algo que me aportara un punto de excentricidad, y entonces llegó Holy Motors...

Eva Mendes y Denis Lavant en Holy Motors (L. Carax, 2012)
Excesiva, excitante, delirante, profunda hasta lo más superficial... un ejercicio cinematográfico sin principio ni final, el cine en el cine, incomparable y con vocación de cine de culto a penas con dos años de vida. Holy Motors es todo: el análisis antropológico y antropomórfico del ser humano, los rincones oscuros jamás visitados... pero, sobre todas las cosas, Holy Motors es la reivindicación del cine como arte que delega la belleza en el ojo del que mira sin dejar impasible a nadie. 

Supongo que para los que han ido al cine esperando una perspectiva tradicional habrá sido un calvario. Para mí ha sido un orgasmo de esos lentos, dolorosos y fabulosos. Siempre he estado enamorada de la gente diferente, de aquellos que se esfuerzan por no seguir a la masa como borregos hambrientos y ciegos. Yo me siento así, como Oscar, malvado, repugnante, bello, complejo, vivo... Benditos motores que se mantienen en marcha y a toda máquina a pesar de las multinacionales, la globalización, norteamérica y a la madre que los fundó.

sábado, 2 de agosto de 2014

Chocolate y cerillas

Quid pro quo. Tú me dices cómo me quieres y yo te explico cómo te deseo. Comprendo el aprieto y tu hambre de historias. Recuerdo haberte sobrealimentado antaño, cada día, cada noche. Recuerdo cómo el sueño pasó a convertirse en hecho a penas en unos meses. Sé que esa es la causa de la brevedad de tu discurso. No te disculpes. Las disculpas matan la libido.
Eres parte de todos mis sueños, apareces en todos y en cualquiera, aunque no sean tuyos ni para ti... Siempre miro a los lados para asegurarme de que sólo yo te veo... Después te aparto y te demuestro cuánto te quiero donde puedo quererte... En esos sueños que acaban siendo tuyos y para ti y que tengo que ocultar hasta a mi mismo, eres eso, la dueña...
Cary Grant & Grace Kelly
Hay días que consigo no pensar en ti. Lo sé porque mi cuerpo parece aletargado, mis manos, mis pies, me son inutiles. Siento frío y una terrible sed, no puedo moverme, no puedo respirar... no es que quiera morir... no le encuentro aliciente a la vida, pierdo la curiosidad y ya no hay nada, nada, ni el alcohol, ni el chocolate , ni los baños calientes, ni los fármacos... Nada puede hacer que me sienta bien, como cuando te conocí y me devolviste por un instante, si es que no lo creaste, mi identidad y mi amor por mí. Contigo la mujer deliciosa que habitaba en mi se volvió loca, apartó la cordura para entregarse en pensamiento, obra y única misión. Todavía no sé si sucedió en la realidad natural que todos parecen conocer o fue algo que sólo ocurrió en mí, una película en blanco y negro sobre una virgen... porque yo era virgen hasta que te besé, hasta aquella primera tarde en la que me agarré a ti bajo la lluvia con la firme promesa de no separarme jamás. La lluvia... aquella que apenas lograba mojarnos... la que fuera cómplice y testigo de nuestra no-historia.
Es extraño el deseo... Conozco bien mi cuerpo, sé qué lo pone al límite, qué lo hace estremecerse hasta expandirse y encogerse como una oruga sobre un tronco rugoso... pero contigo no hacia falta nada... no tenías ni que tocarme; mirarte a los ojos, sumergirme en la profundidad de tu mirada... era caer al vacío, sin meta ni destino, sólo caer... Tu voz... esa voz a penas susurrada en mis oídos se convirtió en mi religión y me devolvió la fe... Aún recuerdo cómo tus manos llegaban a mí antes incluso que tú, con una necesidad inusitada, siempre a buscar mi desesperación, siempre a encontrarla... fue entonces cuando decidí dejar de usar ropa interior, en cualquier caso nunca te fijaste, daba igual que fuera sensual o no, a ti te estorbaba. Aún recuerdo la yema de mis dedos desgastadas, la lengua quebrada... el barómetro de tu aliento... cuando le hablabas a mis entrañas y la humedad lo cubría todo... cuando bebías de mi, comías de mi, me masticabas hasta que me desbordaba... hasta que te suplicaba que entraras en mí... Entonces me atravesabas y crecías como un haz de luz, te hacías increíblemente fuerte, vibrante, único... como en el accidente de Frida... en ese instante sabía que mi vida ya no podría ser corriente... A penas podía abrir los ojos sin dar crédito a lo que sucedia; tú, el hombre de todos mis sueños, en mí... Supongo que era demasiado, como en aquella película...
Como agua para chocolate (A. Arau, 1992)
no dejaron de quemar cerillas hasta que todo ardió... hasta que cruzamos todas las fronteras de todo lo permitido y nos sumergimos en aquel lugar ya sólo comprensible para los dos.
Te deseo... Esa es mi forma de amarte. Te deseo mucho, de forma irracional, insana, animal... Pero te deseo bien, nunca a cualquier precio ni por encima de nada, te deseo sólo si todavía quieres que te desee. No importa lo que pase. Eso será asi, mientras tu sigas siendo océano y yo el pez que muere en ti...

jueves, 24 de julio de 2014

Bryce & Wendy


No hay universidad que iguale el aprendizaje que te da la geografía, especialmente la humana. Los lugares, aquellos que no se parecen a los antes conocidos te aportan inspiración y aire fresco pero las personas que encuentras en ellos marcan la diferencia y enriquecen el recuerdo.


Estoy en la última isla canaria que me quedaba por descubrir y aunque aún me falten miles de rincones en ésta y en la mía propia, tengo la sensación de cerrar el círculo. Canarias me planteó la pregunta de que si era la tierra donde tantos querían pasar sus mejores días, ¿no sería un buen sitio para vivir?


El lugar en el que se amaron Gara y Jonay

No puedo comparar las islas como no puedo comparar las personas, cada una de ellas tiene su idiosincrasia, incluso su lagarto... Hay que acercarse con respeto, con la boca, los ojos y los oídos muy abiertos. En La Gomera, además de Garajonay (España tiene 15 parques nacionales de los cuales 5 son canarios, ahí lo dejo...), una especie de Verona maravillosa para dar rienda suelta a los pies, para todas las edades y capacidades. 



Nosotros nos quedamos en Playa Santiago, un pueblito encantador con algunas embarcaciones amarradas bajo el sol, sin más banda sonora que la que propician las aves de mar. En un lugar con wifi permanente y sin coste añadido -esto me ha mantenido el 40% de mi tiempo en la habitación; tiempo dedicado a navegar, a leer, a escribir, a buscar,a indagar, y a actualizar mi cuenta en Pinterest (gracias a Pinterest recuperé mi interés por el DIY y el craft y ahora, todos los jueves, aprendo a coser con Pepita Bravo, sin duda la mejor costurera de este pais que me ha enseñado a repetir una y otra vez lo que no esta bien y que casi me ha licenciado en descoser...)-


La Chalana

Buscando un sitio para comer encontramos La Chalana, un lugar encantador frente a uno de los mejores lados de la playa, capitaneado por Erik, un tipo estupendo, amante del mar y las Harley. Da igual lo que pidas, todo está buenísimo así es que tripitimos para poder probar la carta completa -tengo debilidad por las cartas pequeñas caseras, hechas con cariño por gente que sabe lo que hace-, pero lo más peculiar es que cada día hemos podido conocer a alguna persona que nos ha parecido interesante y apasionante. Hoy, muy especialmente hemos conocido a Wendy y Bryce. Wendy tiene el pelo pintado con colores de fuego y atardeceres, lleva un sombrero y gafas de sol y sonríe mientras pronuncia algunas palabras en español. Bryce tiene unos preciosos ojos azules y rezuma bondad y amabilidad. Hablan un maravilloso inglés sin más acento que el de pausar las palabras para hacerse entender. Son de ingland y deben estar de viaje de novios porque parecen muy enamorados. No sé cuantos años tienen pero estoy convencida que tuvieron mi edad hará unos treinta y eso me hace sentir muy niña; paradójicamente me asombra un sentimiento de protección a estas dos personas extraordinarias que están tan lejos de su casa, no sin dificultades, no con salud... Le hablan a mi hijo como verdaderos maestros de la cortesía, le explican cómo se saluda sin explicar nada, siendo ejemplo.... Se me ocurre que se conocieron hace mucho, mucho tiempo, quizas a destiempo, quizas no, y que ahora se reencontarron para morir juntos... no sé por qué este pensamiento me traslada a Alabama Monroe (Van Groeningen, 2012) la película que este año me ha arañado por dentro.
Cartel de la película belga ALABAMA MONROE (The Broken Circle Breakdown)

miércoles, 14 de mayo de 2014

Nos vemos en el videoclub

Clerks (K. Smith, 1994)
Una de las grandes fortunas de vivir en Gran Canaria ha sido descubrir la supervivencia del videoclub. No veía uno desde hace una década, cuando el acceso a Internet se hizo de forma casi masiva y la gente empezó a descargarse todo tipo de información, sobre todo música, libros, películas... Se ha hablado largo y tendido sobre esta cuestión, no voy a entrar al trapo. Soy fan de Internet y de la Tecnología y por supuesto del compartir conocimiento, algo que nos enriquece a todos. Pienso que la ley de protección de datos no está bien elaborada pero claro, cual sí... (tengo la seria sospecha de que las leyes no las hacen ciudadanos sino algunos seres estratosféricos que, de una forma u otra, se lucran con ellas). Todavía recuerdo la entrada del VHS en mi casa y los vídeos comunitarios: "Ha muerto el cine (y la televisión)" vaticinaban algunos. Somos tantos que hay de todo para todos. Soy una fanática del cine, en serio, lo necesito para vivir (bien), sin una dosis mínima semanal de 4 ó 5 películas me siento extraña. Eso quiere decir que la oferta de televisión -por cierto: DEP La Sexta 3... que no se podían haber ido a por canales menos culturales... estos deben ser también los mismos impresentables que hacen las leyes- me es insuficiente, el cine está bien para visitarlo una vez al mes (con esos precios...), así es que bajarme una película de vez en cuando me parecía del todo justificado y necesario, hasta que llegué aquí y el señor Miranda me mostró el Versión Original... ohhhh... qué maravilla encontrar un sitio de películas bien ordenado, con gusto y cuyos trabajadores son unos profesionales que se conocen cada título... como  volver a los noventa... 

J. Gyllenhaal (www.imdb.com)
Me gusta coger películas incluso que no me gustan, así de loca estoy por el cine, amén de que en casa somos tres y ninguno tenemos los mismos gustos; gracias a este refugio y remanso de cinéfilos y gente de todo tipo, he vuelto a tener mis momentitos de placer frente a la caja lista... En las últimas semanas, así, algo que me haya gustado bastante ha sido Prisioneros (D. Villeneuve, 2013) que me sorprendió  (más de dos horas de suspense) pero sobre todo me dejó impactada la interpretación de sus dos protas: H. Jackman y J, Gyllenhaal (mucha, mucha debilidad por este último que me tiene encandiladísima que el día que me lo encuentre... en fin). Y es que además tratar un tema como el secuestro de niños que a mí ya me da pánico por sí con esa claridad, indagando en la oscuridad del ser humano... uf... los pelos como escarpias.

El Gran Gatsby (B. Luhrmann, 2013)
Y luego he visto otras películas menos reseñables pero que se han quedado en mi retina por un motivo u otro: como El Gran Gatsby (B. Luhrmann, 2013) que tenía que ver porque soy seguidora de Baz hasta la muerte en agradecimiento a los miles de momentos con los que me ha deleitado en Moulin Rouge (B. Luhrmann, 2001) y también pero menos en Romeo y Julieta (B. Luhrmann, 1996), y porque adoro esa novela que he debido leer una y mil veces. Así es que el resultado no es excepcional pero hay que admitir que la necesidad estética queda satisfecha y que Leonardo es mucho mucho Leonardo, aún no siendo santo de mi devoción, tan americano, tan rubio, tan ojos claros... (esto sería racismo puro y duro sino fuera porque es el perfil de quien suscribe). Además la película tiene sus momentos y sus frases muy bien catapultadas que yo le diría a alguno... No podemos dejar que este glorioso amor se quede en nada... ¡es que no podemos! ¿o qué? A mí me dices eso -a ser posible al oído- y te avío...

Amor y Letras (J. Radnor, 2012)

Y la indie Amor y Letras (J. Radnor, 2012), -mucha atención a Elizabeth Olsen... adorable- del polifacético padre de los chicos que tienen que aguantar capítulo tras capítulo de Cómo conocí a vuestra madre, que es agradable de ver, poco tópica (esto lo agradezco mucho) y estimulante y nos deja perlitas del tipo:




  • Cuanto más se sabe, más se sufre
  • El propósito de la ficción es combatir la soledad
  • Habla de lo que te gusta, no odies lo que no te gusta
  • Nadie se siente adulto pero todos lo ocultamos
  • Me gustan los árboles porque me dan libros
  • Intento leer menos y vivir más
...

Ah! y otra que me gustaría decirte en una carta como las de antaño: Creo que te echo de menos, no sé muy bien por qué, a penas te conozco...